
Algún día pensé que todo siempre trata de abrir ciclos, para cerrarlos. Un sinsentido natural de crear un universo paralelo utópico, de alquiler. No soy quien para hablar de amor, y de cualquier manera lo hago, como tantos otros idiotas que van y vienen como vos, como yo… llenándose la boca con palabras absurdas de sentido volátil.
Algún día leí un poema de amor, y otro de desamor; uno de esperanza, otro de desilusión. Un ciclo más, quizás el más errático de todos, que a la gente le gusta repetir una y otra vez.
¿Por qué?
Mi intento esta vez, es cerrar ese círculo que aparentemente siempre queda inconcluso.
Crónicas de amor y desamor es la imbecilidad más romántica en mi historia, quizás:
4 facetas de un amor, de principio a fin, textos que fui armando desde siempre, sin darme cuenta que, uniéndolos, puede que tengan ese sentido volátil que tanto se consume en la especie.
Y si deja algo, mejor.
CICLOS:
1 – VIDA NACE
2 – LA ERA DEL AMOR
3 – VIDA MUERE
4 – CONMIGO
1 – Ahí vamos!
Desiderata mono-eslabón.
Pensar en vos, una utopia
Un frenesí, una ironía
Como un nada, que lo es todo
Como algo que no existe y añoro
Pensar en vos por la mañana
Al despertarme, sin dormir
Con el mismo sol contra la ventana
O un nuevo sol por descubrir
Y pienso en vos, una locura
Como un remedio que no cura
Siento adicción por una sonrisa
Que, antes de tocar, se hizo cenizas
Pensar en vos, tan transparente
Con claroscuros frente a la gente
Que no tenías, que no notaba
No busco serte indiferente
Pero se que antes no te extrañaba
Antes yo, no te extrañaba
Sí, pienso en vos, no es una farsa
Pensar en vos ya no me alcanza
Quiero beber de tu ternura
Lo ves? Estoy perdiendo la cordura
Aunque alimente una esperanza
Si pienso en vos, el tiempo dura.
Y ya de pensar, entro en psicosis
No me quejo…
(me gusta y lo odio)
Hasta que cedas, o yo me rinda
Brindo por vos con esta bella y cruel dosis
Buenos días, Narcosis
Buenas noches, Insomnio
Pensar en vos, seguir pensando
ilusa, sigo imaginando
Que en algún punto, quizás un día
Inoportuno y con tiranía
Me digas: “Sí, te estoy buscando.”
2 – Caminando de la mano.
Encanto
Plenitud de colores en la planicie
serena del descanso.
Calma azulina del espíritu
sobre la brava mar has de ser,
a mitad de camino entre gorrión
y melodía.
Confluye el arco iris en su séptima
estrofa con la inmensidad del horizonte.
Inmenso y estrecho en lo viejo de lo nuevo,
que es todo y la nada,
de la timidez y las mejillas
calurosas.
Por ello, lápices de infinitos colores
dibujan muros flexibles y porosos,
a través de los cuales dos niños
juegan a espiarse entre rayuelas y saltos,
sonrisas, ranitas y tangos.
3 – Discontinuación de poesía.
TE REGALO
Te regalo mis manos. No me sirven para hacer otra cosa mas que tocarte, acariciarte la mejilla y los labios como si fueras terciopelo, como si ante un exceso de presión te fueras a quebrar. Para peinar tu pelo, que se me escapa entre los dedos a propósito, que van pensando en volver a hacer lo mismo una y otra vez, solo por robarte otra sonrisa mientras cerrás los ojos.
Te regalo mis oídos. No quieren ser capaces de escuchar otra voz susurrarles. No los necesito. Se alimentan de tus canciones y tus palabras, de tus suspiros, cuando respirás… Viven de la magia, la desesperación que provocás cuando se acercan a tu pecho, de tu palpitar.
Te regalo mis labios, que solo quieren besarte y sentir tu piel. Guardalos cerca tuyo, no los dejes morir, no les niegues uno de tus besos suaves, de esos que nacen desde adentro, y son capaces de hacer temblar, reír, llorar de felicidad y volver a vivir. Que a vos te sobran…
Te regalo mi pelo, mi piel… no los quiero más conmigo. Me hablan de tus manos largas y tu boca, no me pertenecen. Cuidalos como siempre, como nunca. Con tus caricias transparentes, con tus besos de paz.
Te regalo mis ojos, que desde que te vieron solo necesitan contemplarte y admirarte, que en mí ya no pueden estar, ahogados en lágrimas que brotan de tu ausencia. Te los regalo, guardalos en tu almohada, que cada mañana al abrirse te vean respirando despacio, y sepan que en cuanto los tuyos se abran recibirán esa mirada, que habla sin palabras, sin sonido, que no quiere parpadear para no perder un segundo. Que cada noche al cerrarse, seas lo último que vean, para que no se olviden de tus gestos y puedan soñar con vos, por siempre.
Para que algún día, si así lo decidís, puedas ver a través de ellos y entender la vida de este lado.
Te regalo mi panza, que tanto cuidabas, que no me va a ser útil, solo una molestia. Ella necesita tus caricias al dormir, tu paciencia y tranquilidad cuando siente dolor… que no calma con nada mas que no sea tu mano, calida, suave, buscando la forma de que este todo bien. Que alguna vez soñó con crecer a tu lado… y formar un retrato de lo que sentimos, con tu pelo y mis ojos, con tu sonrisa y mis orejas, con tus ocurrencias y mi cintura.
Te regalo mi sonrisa, que para ser franca nunca me gusto demasiado. Para que nunca dejes de hacer chistes malos, para que no pierdas tus detalles, tu inocencia. Para que cada vez q te sientas vencido por la vida, la mires, te levantes y vuelvas a empezar; para que sepas que siempre vas a contar con esa sonrisa que te da fuerza para caminar, a tu ritmo; para ser y seguir siendo, eternamente.
Te regalo mi alma, que no tiene ubicación, forma o color. Que no la siento desde que no estas. Que creo que nació con tus besos, y lleva tu nombre. No me correspondería guardarla. Guardala vos, en ese cajón donde están mis cartas y mis fotos, para que nunca lleguen a ser grises, y mantenga con vida eterna aquello que nos hizo renacer de cenizas, que nos dio un buen motivo para querer sentir otra vez sin miedo, nuestro amor… tan inmenso como el universo, imposible de descubrir ni entender por completo en una sola vida.
Te regalo, otra vez, mi corazón… que ya no late tan rápido. Es tuyo, y no tiene sentido dejarlo morir en mí. Guardalo adentro tuyo, que no se pudra en un rincón. Sentí como se acelera simplemente por tocarte. Cuidalo, dejalo muy cerca siempre, hasta que quiera dejar de existir; porque realmente llegué a pensar que no valía nada hasta que descubriste que tenía mucho para dar.
Te regalo mis ganas, de amar y sentir. Te regalo mis ganas de vivir con una risa tatuada, de la que aun tengo algún remoto recuerdo, y quizás, de tanto en tanto, vuelve a aparecer. Llevá todo a algún lugar, lejos de todo, de todos. Que nadie lo encuentre, incluso vos, ahora que no estas no tienen razón de ser.
Te regalo mi memoria, mis recuerdos, para que entiendas y nunca olvides tu significancia, tu peso en mis días. Para que sepas que ahí es todo perfecto, y no existen los problemas, la razón ni el tiempo, solo existimos vos y yo, y el amor que me diste desde lo más profundo de vos mismo. Pero podés desecharla si así lo querés, quizás te pase como a mi y se conviertan en tu peor enemigo, en tu mas cruel castigo.
Te regalo lo visible e invisible de mi ser íntegro, aceptalo.
Mientras conservo mis ideas, mi orgullo y mi egoísmo; mientras me reservo mis habilidades, mi libertad y mi frialdad… que nunca fui capaz de darte, que nunca sería capaz de dar.
Me quedo con mi futuro en construcción, aunque con el gusto amargo de haber amado algo que desapareció.
Me quedo con ganas de agradecerte tantas cosas, de decirte tantas otras.
Me quedo con la tranquilidad e independencia que tanto quería, que tan poco me sirven.
Me quedo sin vos… a veces hasta me quedo sin mi, también.
Me quedo con el dolor irreparable y tajante de arriesgar, a todo o nada, y perder.
Me quedo con mi sinceridad tan poco oportuna, que hoy me hizo escribirte otra vez, a mi manera, con el corazón entre las manos.
4 – Volviendo a casa.
Tempestad.
Haber tocado fondo simula caminar, o al revés, no se por qué.
Voy coleccionando heridas, anécdotas, recuerdos; aglomerando y compactando años, historias, gente, lecciones, moralejas y errores en algún rincón de mi memoria.
Siento que no soy más que el producto bruto de cada decisión conciente y/o
inconciente que he tomado.
Resulta que nada duele tanto como ayer, nada importa tanto como ayer. Nada realmente pesa tanto como ayer.
El juego recién comienza (“no te vayas!”) y presiento que puedo ser dueña de mi suerte.
Es probable que no solo sepa quien soy, sino quien quiero llegar a ser: la acción misma de trazar líneas sobre blancos llanos papeles, sin turbulencias alrededor, sin ruidos en la cabeza. Quiero ser capaz de demostrar el movimiento, andando.
Cada cosa vivida me enseño a crecer, me hizo feliz. Sin rencores, sin arrepentimientos las invito a mi living a jugar al ajedrez café mediante.
Cada persona querida fue parte de mí. Cada momento escribió mi historia a fuego. Con cada sonrisa me animé a jugar a ser feliz, y cada lágrima estalló de risa frente a mi insensibilidad.
Hasta Hoy.
Hoy no cargo con mi pasado, lo llevo conmigo.
Mi bronca, es mi carácter;
Mi idiotez, mi simpatía;
Mi simpleza, migajas de niñez;
Mis fracasos, un manual de vida;
Mis victorias, trofeos;
Mis caídos, cuadros en la pared;
Mis sueños, un objetivo;
Mi llanto, un cable a tierra.
… y mi futuro, la razón para seguir viviendo.
Estoy lista para volver a empezar.
